Cuando acabé de ver la última película de Spielberg, aparte de creer que como director estaba acabado (¿pero como puede tener este hombre altibajos tan grandes?), me quedé con una sensación muy amarga. El tema no debía tomarse como una comedia, de hecho me pareció extremadamente cruel interpretar en clave de humor las peripecias del personaje interpretado por Tom Hanks, atrapado en la zona internacional de un aeropuerto al ser considerado apátrida y no ser aceptado por ningún país.
Ya antes de ver la película había oido rumores sobre el caso real. Porque está basado en un caso real, por increible que pueda parecer. Y la realidad siempre supera a la ficción. El personaje real se llama Merhan Nasseri, refugiado iraní y vive desde 1988 atrapado en el aeropuerto Charles De Gaulle. Vale la pena hacer una búsqueda en Google y leer la historia de este hombre.
Su historia me confirma que como individuos no valemos nada para nadie, solo como grupo. A los políticos solo le interesan las mayorias que les pueden dar votos no un solo individuo. Si 300 trabajadores tienen problemas con su empresa, los sindicatos lucharán por ellos, pero si eres solo uno dejarán que te pudras y exactamente lo mismo hacen los gobiernos. Un solo voto no importa.
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