martes, 1 de marzo de 2005

Reductos de civismo

Hay noticias que me plantean si es el mundo el que está loco o lo estoy yo. Y no necesariamente deben ser grandes catastrofes o tragedias sino noticias cotidianas y cercanas, como que el ayuntamiento de Barcelona va a declarar 10 parques zonas cívicas donde se vigilará estrictamente la limpieza, el orden y demás elementos que ellos consideren cívicos. Creo que a veces no puedo soportar tanto realismo. Supongo que el ayuntamiento ya da por perdida el resto de la ciudad, donde la mierda, el vandalismo, los gases contaminantes, la conducción suicida, los hundimientos, etc, etc, etc, nos inunda y solo puede aspirar a conservar diez reductos de humanidad. Eso me recuerda a la película de Douglas Trumbull Naves Silenciosas (Silent Running, 1971), donde lo único que queda de los bosques de la tierra se envía al espacio en una nave para preservarlos. Así parece ser el futuro, un entorno inevitablemente caótico y pequeños reductos de lógica. Que paren el mundo que yo me bajo, porque seguramente, al igual que el aparcamiento en la ciudad, estos diez reductos serán de pago. Tiempo al tiempo.

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