
El otro día murió un hijoputa. Y si existe un infierno debería pagar por toda la eternidad, pero por desgracia ese infierno no existe y no conseguimos hacerselo pagar en vida. Todos los muertos, desaparecidos, torturados nunca fueron castigados. Lo más cerca que estuvimos fue cuando Garzón casi consigue extraditarlo para que pagara por los desaparecidos españoles, pero la democracia inglesa, tan amiga de los dictadores cuando le conviene, no lo consintió. Margaret Thatcher (hijoputa en inglés es “son of a bitch”, por si a alguien le apetece decirlo en voz alta) lloraba cuando veía al pobre anciano recluido en su cómoda residencia inglesa. Las madres de los desaparecidos sí lloraban con motivo.
La cuestión es que se nos ha escapado otro y este fue lo suficientemente inteligente como para hacer los amigos correctos: la CIA. Con esos amigos te perpetúas en el poder y haces lo que te salga de los cojones. Vuélveles la espalda y te convertirás en un Saddam cualquiera.
Solo nos queda la rabia cuando un hijoputa de tal calibre se muere en su cama, limpito y rodeado de sus familiares, con una sonrisita en la boca.
Y como habrán podido notar no he dicho su nombre. No vale la pena.
Y curiosamente todos estos hijoputas son militares. No conozco a ningún literato que haya derrocado a un gobierno democrático, ni un médico, ni un agricultor o un oficinista. Siempre son los mismos. Los militares. No todos son iguales, nos dicen. Y supongo que es cierto. Los hay malos y los hay peores. Los malos son los que no se cuestionan las órdenes de sus superiores. Los peores son los que dan esas órdenes.
Y por si a alguien le interesa, nuestro glorioso ejército va desesperadito por encontrar reclutas estos días. Da gusto ver como se las ingenia la agencia de publicidad que les lleva la cuenta para atraer pardillos. Lo pintan tan agradable, tan lleno de amigos, de nuevas experiencias que parece más un anuncio de compresas que otra cosa. Supongo que en Afganistán o en Irak las cosas no serian tan bonitas.
Y ya puestos atraer a la gente yo publicitaría el video del Marqués de la Ensenada, uno de los barcos de nuestra gloriosa armada (buscad, buscad en el emule). Por cierto, la protagonista denunció a sus compañeros de orgía porque “no era consciente de que la estaban grabando”. Le sentó mal la borrachera a la pobre...
1 comentario:
Pues sí, cuando te pones instructivo eres genial. Excelente idea la de bajar ese video.
Lo de Pinochet ya se veía venir así que no sé por qué tanta historia. Lo raro es que no se muriera antes con la edad que tenía. A lo mejor lo ha hecho porque nos estábamos olvidando de él y quería volver a ser actualidad.
Más notícia sería la muerte de Castro. Aquí sí que habría cambios. Lo de Pinochet da rabia y poco más. Este tío ya no era nadie.
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