miércoles, 31 de octubre de 2007

Músicos de Metro


Según cuenta hoy el Periódico, acaban de comenzar las pruebas de selección de los músicos que pueden tocar en el Metro pidiendo la voluntad. Dicen que es para asegurar una cierta calidad. No acabo de ver claro lo de la calidad. Supongo que si tuvieran una cierta calidad no tocarían en el Metro pidiendo la voluntad de los que pasan, tocarían en un grupo comercial, en algún local con público o en una orquesta. He conocido de primera mano a alguna gente que se quiso introducir en el mundo musical y ninguno se fue a tocar al Metro.
Supongo también que debe haber algunos que se sienten artistas bohemios y que consideran que su arte debe llegar a la calle. Pero me da a mi que esos son los menos, porque tocar en un pasillo del metro mientras te pisotea una avalancha de gente cabreada porque llega tarde a todos los sitios no es conseguir al público más entregado del mundo. De hecho no recuerdo haber visto ningún grupo de admiradores rodeando a ningún músico del Metro y pidiendo más. Más bien a todo el mundo le jode que alguien esté en medio cuando la marabunta pasa por los pasillos. Triste pero cierto. Ya no hay lugar para el romanticismo bohemio. A mi la música me gusta escucharla cuando yo quiero y no que me la metan por los oidos cuando viajo en el transporte público.
Además la gente no tiene oído, para ello me remito a otro post que escribí hace tiempo.
Y después están los piratas, los que no se presentan al examen. Y si los legales me molestan, los otros son insoportables. Entran en el vagón aporreando una guitarra o un acordeón (acordeón roñoso que alguno de ellos debe alquilar por horas, porque me da la sensación de que siempre es el mismo...) y destrozando algún pasodoble o bolero. Con suerte la tortura dura una estación y pasan al siguiente vagón. Con mala suerte te ha tocado el tren que no tiene vagones sino que es continuo y los tienes destrozándote los tímpanos durante todo el trayecto. Y esto si que jode porque tú entras por el principio del tren y a ellos los ves entrar por el final, con lo que te los comes todo el trayecto. Te entran ganas de ir directamente a ellos y decirles:
-Mira, te doy la limosna que no te daría nunca solo por que te calles y no toques en este tren. Vete a joder al siguiente.
Claro que en ese caso tomarían nota y comenzarían a tocar aún peor para extorsionar al personal. Tontos no son.
Y después está el que realmente toca bien. Uno entre un millón y al que ves solo una vez, porque a los dos días se ha buscado la vida y dejado el Metro. A los que tocan como el culo los pasajeros los ignoran supínamente y no les dan limosna. Y aún así les debe ser rentable pasarse las horas aporreando teclas. Pero a los que tocan bien resulta que la gente les suelta dinero con generosidad. A mi solo me ha pasado una vez pero calculé que aquel tipo se podía sacar el doble de lo que cobro yo y trabajando la mitad de horas si extrapolaba lo que le habían dado (y yo mismo contribuí) en aquel vagón por dos minutos de concierto. Estuve por comprarle la guitarra.
En fin, que el Metro no es el sitio adecuado para la música y lo de hacer exámenes es poco menos que ridículo. Dentro de cuatro días harán exámenes a los mendigos del metro, para ver si son suficientemente dignos al pedir o no. Hay que regularlo todo que para eso estamos en 1984...digo en el 2007. En qué estaría yo pensando.

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