
Se acabó. A tomar por culo la burbuja inmobiliaria. La pompa de jabón ha estallado y los promotores, constructores y otras mafias ya están preguntándose como continuar robando todo lo que robaban. De momento lo tienen complicado, así que están comenzando a hundir sus empresas para eludir los pagos a los bancos. Pero joder a un banco no es lo mismo que a un pobre ciudadano. Los bancos se cabrean mucho y cierran el grifo de los créditos.
Declarar la quiebra era un requisito indispensable nada más acabar una obra, así se olvidaban de hacer frente a cualquier reclamación. Claro que los pisos tienen diez años de garantía, ¿reclamable a quien si la empresa ya no existe? Así que los promotores ya tienen práctica en estos menesteres. Solo que ahora no es para que no les pillen sino porque no venden. Nada de nada. Se están comiendo los pisos nuevos con patatas.
Hicieron algo los sucesivos gobiernos? Nada. Como siempre. Aquí manda el que manda: el capital. Y mientras los que ganan mucho sigan ganando mucho, nadie hace nada, aunque la gente de a pie se muera de hambre.
Hagamos un poco de historia. Todo comenzó entre finales de los 60 y principios de los 70, cuando los españoles en edad de procrear decidieron ponerse manos a la obra. A eso se le llamó el baby boom, con un aumento demográfico espectacular. Y treinta años después todos esos bebitos decidieron que ya era hora de abandonar el hogar paterno y tener casa. Todos a la vez, con lo que la demanda de pisos aumento exponencialmente. ¿Saben cuando? A principios del 2000. Justo cuando nos cambiaron al Euro.
Vaya casualidad por Dios. Porque en ese preciso momento todos los especuladores que tenían dinero negro debajo de la almohada se vieron con el agua al cuello. Todo dinero no declarado iba a quedar inservible así que se tenía que invertir en aquello que permitiera blanquear dinero. ¿Y qué era lo que permitía blanquear dinero de forma más rápida? Pues sí, comprar inmuebles bajo mano. Así se juntó el hambre con las ganas de comer: mucha demanda porque los treintañeros y los especuladores querían pisos. Con un pequeño problema añadido, los especuladores podían pagar precios desorbitados por los pisos, de hecho eso les ayudaba a blanquear más dinero negro. Pero los treintañeros no. Así que estos se encontraron con unos precios de pisos absolutamente inalcanzables y tuvieron que pedir hipotecas descabelladas para competir con los precios que eran capaces de pagar los especuladores. Hipotecas a cuarenta años por pisos infectos cuyo valor estaba artificialmente hinchado. Es imposible que un piso de segunda mano valga lo mismo que uno nuevo, es imposible que solo se valoren los metros cuadrados. Y así durante casi diez años.
Durante una época viví la búsqueda de piso. Las inmobiliarias surgían como hongos y los comerciales trepas y trajeados mostraban su chulería: si tú no lo quieres ya lo querrá otro. Pues que se lo quede otro.
Pero nada dura eternamente. El dinero negro se acabó y esa generación que buscó piso durante diez años ya se lo ha comprado. Es una generación que dedicará toda su vida a pagar un piso diminuto con una hipoteca desorbitada. Que será muy vulnerable a cualquier desaguisado económico, porque el sueldo no llega para pagar un euríbor desatado y comer. El motor de la economía, se ha encallado. Los obreros al paro, los vendedores al paro y las promotoras a la quiebra. Después de haberse hecho multimillonarios claro. Porque se han hecho multimillonarios durante diez años, lo que pasa es que les ha podido la ambición, pensaron que la burbuja iba a durar siempre. Así que ahora nos amenazan: ojo que si las constructoras cierran aumentará el paro, así que el gobierno debería inyectar dinero en estas empresas para salvarlas de la quiebra. Y una mierda, nos han estado sangrando durante una década y encima quieren que les paguemos las deudas con nuestro dinero. A la mierda Habitat, Metrovacesa, Don Piso, Tecnocasa y demás delincuentes organizados. Que se hundan y que todo vuelva a la normalidad, que un piso valga su precio real.
3 comentarios:
Vaya, qué resumen tan interesante sobre la situación actual. Ahora lo veo más claro pero no sé si podemos hacer algo para evitar lo que ocurre.
Gracias por leer el blog Helena. El problema es que es fácil analizar las cosas a posteriori, no evitar que ocurran. De todas formas la demografía actual es una buena pista de lo que nos deparará el futuro. Ahora no hay suficientes guarderías y dentro de treinta años más no habrá suficientes centros geriátricos. El problema es que los políticos solo piensan a cuatro años vista.
la cosita está bastante mal, por todos lados, miren EEUU. Lei hace tiempo en un enlace que ponias, que mira por donde el euro aún nos salvaria un poco de la crisis. Ya veremos como.
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