Hoy dejo que hable Ignacio Escolar porque vale la pena:
"Cuando gano es para mí, si pierdo vamos a medias.
El capitalismo liberal estadounidense funciona así: los beneficios son privados; las pérdidas se pagan a escote. Cuando me va bien, que el Estado no se meta de por medio. Cuando me va mal, que venga el Estado a salvarme. Si una familia no puede pagar la hipoteca, el banco se queda con su casa. Cuando son los bancos los que no pueden pagar su castillo de naipes con las hipotecas, otra vez son las familias las que pagan el pato. ¿No cobraban intereses porque asumían riesgos? Pues ya se ve. Una de dos: o ellos ganan o tú pierdes.
Dicen los técnicos que no quedaba otro remedio, que la solución adoptada es el mal menor, que sale más barato pagar ahora que apechugar con un descalabro más grande. Las bolsas lo celebran, y no es de extrañar. Una vez má, el Estado cede al chantaje de la mano invisible, esa que sólo se ve cuando te abofetea."
Se puede decir más alto, pero no más claro. Todo esto viene a cuenta de que Estados Unidos ha acudido en ayuda de un par de bancos especializados en hipotecas que estaban con el agua al cuello. No ayudó a los que pagaban las hipotecas, AYUDÓ A LOS BANCOS QUE LAS COBRABAN.Y lo mismo pasa aquí, no ya solo con los bancos, que siempre tienen unos beneficios espectaculares (¿alguien se acuerda de un banco que haya quebrado?) sino con cualquier trepa especulador que pueda presionar un poco. ¿Se acuerdan de hace unos meses cuando los constructores exigían ayudas del Estado para no ir a la quiebra? Esto es el mundo al revés y lo ponen del revés aquellos con el poder suficiente como para hacer presión a los gobiernos. Y los que pueden presionar no son precisamente los ciudadanos en las urnas sino las corporaciones. El futuro tiene una mala pinta...
1 comentario:
el invierno se acerca ...
Publicar un comentario