martes, 24 de agosto de 2010

Fernando Fernández


Puede parecer curioso, pero de Fernando Fernández nunca me gustó demasiado su dibujo en blanco y negro. No sé, demasiado recargado quizás, tenía algo que no me acababa de convencer. Pero entonces llegó Zora y los hibernautas. Nunca llegué a entender demasiado el guión, la verdad, pero daba igual. El color era fantástico, esplendoroso, aplicado con todas las técnicas pictóricas que yo podía identificar y con una composición de página sencillamente impresionante. Y después llegó su adaptación de Drácula, un trabajo titánico al oleo que ninguna otra adaptación ha llegado a igualar.
El trabajo de Fernando Fernandez siempre lo vi vinculado a las publicaciones de Toutain, básicamente 1984 y Creepy y cuando estas desaparecieron del mercado con la crisis del tebeo para adultos de los 90 también lo hizo él. Como fiel artista de Selecciones Ilustradas supuse que ya vivía suficientemente bien realizando portadas de agencia para Estados Unidos. El comic en España nunca ha dado para vivir.
Una tarde a mediados de los noventa paseba por una galería de arte cuando descubrí su inconfundible estilo en un retrato. Le pregunté a la galerista y me dijo que algunas tardes se pasaba por allí a pintar un rato y que se centraba en el retratismo que era lo que daba dinero, el comic hacía mucho que ya no lo tocaba. Me propuse pasar por allí para ver como pintaba un maestro en directo, pero como tantas cosas se me quedó en el tintero. Y hoy me he enterado de que ha muerto con 70 años. Nos vamos quedando sin genios.

1 comentario:

Sergi dijo...

Los genios no se agotan. Están diluidos entre los tontos...