miércoles, 12 de octubre de 2005

Las elecciones en Alemania

Acabo de leer que finalmente el SPD y la CDU alemanes han llegado a un acuerdo de gobierno. Angela Merkel reemplazará a Gerhard Schroeder en el gobierno alemán. Es decir la izquierda y la derecha pueden llegar a acuerdos para gobernar. A mi me parece poco menos que increible que las dos opciones políticas mayoritarias de un país resulten ser tan parecidas que puedan gobernar juntas. Como votante esto me produciría serios problemas ideológicos: si son partidos con diferentes ideologías no pueden rebajar sus principios en aras de conseguir una parte del poder aceptando las ideologías del otro. O bien como dijo Groucho Marx (vaya, por algún sitio tenía que salir Marx...): “Estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”.
Pero entonces, ¿a quien voto?, porque resulta que mi partido va a pactar con el partido que no he votado y además sin consultarme, porque si me consultara quizás le retirara el voto....
Y todo unido bajo la excusa de la unidad nacional. La nación está en peligro, necesita que todos nos unamos para salvarla.
Quizás lo que esta en peligro es la propia concepción de los partidos políticos, porque su gran problema es que han dejado de representar a una sociedad para pasar a representarse a si mismos. Ni dios los va quitar de su posición de poder y si para ello tienen que pactar con el diablo pues se pacta y en paz. Mas vale una porción del pastel que nada.
Ya no existen izquierda o derecha, solo existen políticos cuya aspiración es perpetuarse en el poder. Su ideología no es trabajar por el bien común sino por el bien de algunos y mantener un estado mínimamente aceptable para que la mayoría tenga miedo al cambio. Y el problema es que no cambia nada, porque si dos partidos pueden gobernar juntos es porque son trágicamente iguales. Todo depende de quien miente más.
Y esta situación se podría trasladar con pocas variaciones a España. Después de todo las políticas económicas neoliberales que exhiben los dos partidos mayoritarios no difieren demasiado, solo en leves matices de radicalismo. Lo cual me lleva a plantearme lo mismo de siempre: ¿Quien representa realmente mis ideas? Nadie. Solo puedo tratar de rechazar a aquellos que las representan menos.

1 comentario:

Sergio dijo...

Aunque los partidos de izquierdas y de derechas fuesen radicalmente opuestos, seguirían sin representar mis ideas. Sólo representarían dos ideas, una por cabeza. En un país somos demasiados millones de ideas distintas. De todos modos, en un mundo globalizado todo se uniformiza. Incluso los políticos. Aunque bien mirado, estos siempre me han parecido iguales. Y mucho antes de lo de Alemania.