Conforme voy acumulando películas, música y libros sin ver, escuchar y leer me doy cuenta de lo valioso que es el tiempo. Es curioso cómo estamos construyendo la sociedad del ocio: una sociedad en la que se nos proporcionan los medios para divertirnos pero no el tiempo necesario para hacerlo. El trabajo nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y si tienes familia (lease pareja e hijos) el resto del tiempo. La sociedad del ocio no existe y quienes podemos dedicar una parte de nuestro tiempo a nuestros hobbies somos realmente unos privilegiados. Calculando a grosso modo mi jornada he llegado a la conclusión de que si renuncio a mi higiene personal, a comer y a viajar en transporte público puedo llegar a disfrutar de tres horas de ocio y si además duermo solo cinco horas este ocio podría duplicarse hasta las seis horas diarias. No está mal. Teniendo en cuenta que a principios de siglo las jornadas laborales estaban entre las 12 y las 14 horas y que el tiempo libre simplemente no existía, hemos mejorado....
Claro que siendo realista, no voy a dejar de ducharme ni de comer, ni de mantener mi habitaculo limpio, así que mis tres horas diarias de ocio se reducen a una media hora diaria que empleo en ver cómo gira el tambor de la lavadora en una especie de vorágine creativa.
Y entonces veo a compañeros y amigos con pareja e hijos. Combinar tu jornada laboral con el mantenimiento de los niños y la casa es casi un milagro donde el tiempo se dilata, no gracias a la relatividad general sino normalmente a la ayuda de los familiares. Si no se alimentan a base de antidepresivos es porque no tienen tiempo de ir al medico. Como decía la canción "What a wooonderful woooorld..."
2 comentarios:
Desde luego. Pero a mí quien me causa admiración es quien consigue robarle tiempo al tiempo y mantiene al día su blog. ¿Cómo lo hará esa gente?
Hmmmm...solo hay que tener ganas y cosas increiblemente interesantes y creativas que decir. O siendo un poco más realista, estar aburrido y no tener mucho que hacer...
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