martes, 17 de julio de 2007

Genio y figura


Acabo de leer que Prince ha regalado su último disco con la edición dominical de un periódico inglés. Hago reverencias ante este señor. Vaya por delante que aunque su música no es de mi excesivo agrado, lo considero uno de los genios musicales de nuestro tiempo. Y con este gesto me ha confirmado algo que llevo pensando desde hace mucho tiempo: que a los músicos consagrados no les gusta de verdad la música que hacen, lo que les gusta es mantener el negocio. A ver, si le gustas a todo el mundo, estas forrado y tus hijos y nietos estarán forrados para siempre, ¿qué más quieres?¿para qué seguir ganando dinero con lo que haces?
Cada vez que veo a los Rollings Stones, con sus pellejos saltando encima de un escenario me parecen un poco patéticos. Es como si le pidieras a una momia que te construyera una pirámide, un anacronismo. ¿Para qué quieren ganar chorrocientos millones cada año? ¿Lo invierten en fundaciones benéficas?¿Se lo beben o fuman?¿Se hacen transplantes de cerebro? No lo entiendo.
Si te gusta lo que haces y tienes la vida inmensamente solucionada hasta que te mueras, ¿por qué seguir cobrando? Extiende todo lo que puedas tu arte.
Supongo que las discográficas, las mismas que se cabrean cada vez que presto un disco que me he comprado y es mío a quien me sale de los huevos, están muy cabreadas. No se pueden hacer estas cosas. Uno no puede hacer con su creatividad lo que quiera sin pedir permiso a los poderosos. A Prince ya le habían amenazado mil veces y boicoteado. Cambios de nombre obligatorios y deficiente distribución de sus discos. El nombre de Prince casi había desaparecido de las radiofórmulas. Y ahora acaba de darle por culo a toda la industria discográfica, una dulce venganza. Viva Prince.

No hay comentarios: