domingo, 9 de septiembre de 2007

Menudo pájaro

Ha entrado un nuevo miembro en la familia. Los que me conocen ya saben que a mi me pasan cosas raras con cierta frecuencia, así que esta solo es otra más. Estaba viendo tan rícamente una película en mi comedor, cuando por la ventana que tenía entreabierta decidió colarse un periquito (y eso que la película no era ninguna maravilla...). Parecía muy cansado y domesticado porque se dejó atrapar sin oponer ninguna resistencia. No tengo ni la más remota idea de donde vino, pero sí de quien es ahora. Conozco a alguien a quien le irá muy bien para distraerse. La cuestión es que obviamente no tenía una jaula en casa y dejarlo suelto tampoco era cuestión, así que tuve que improvisar un poco:


Sí, es mi horno eléctrico. Para aquellos protectores de los animales decirles que me aseguré de que tuviera una ventilación suficiente, agua y comida. Y no, no tengo cajas de zapatos vacías en casa a las que hacer unos agujeros. Al día siguiente le conseguí una magnífica jaula y ahora está tomando el sol tan feliz en una terraza.
Eso sí, esa noche fui yo el que no cenó. Me dio pena usar el horno.

1 comentario:

Sergio dijo...

Incluso queda bien en su jaula de diseño. Si es que lo que no te entre a tí en casa... Pero ten cuidado. Hay una leyenda urbana que dice que se ha visto un pterodáctilo volar por las noches. Y a ese no lo vas meter en el horno como se te cuele dentro.