viernes, 11 de abril de 2008

Con el Iglesias hemos topado


El otro día leí una entrevista con Julio Iglesias, el truhán y señor.
Se quejaba de no tener en España el reconocimiento que se merecía como el artista latino más grande. Solo le faltó decir que si no le hacían una estatua de oro en su pueblo nos enviaba al ejército de su patria adoptiva, Estados Unidos.
Él, que había triunfado en todo el mundo, desde Los Angeles a Pekín, solo tenía en su nueva gira cinco conciertos en España y evitando las grandes ciudades (imagino que porque le da grima aquello de cantar para cuatro amigos...).
Es triste que ignoremos a nuestros personajes más insignes, los que fomentan la cultura, la ciencia y el entendimiento entre culturas. Porque el señor Iglesias es un humanista que canta porque le gusta el arte y que nunca quiso hacerse multimillonario. Si se fue de España fue para huir de Isabel Presley. Si por él hubiera sido se hubiera quedado renunciando al resto del mundo, tocando en el metro y puliendo su arte. Pero por desgracia tuvo que irse y su voz, equiparable a la de Sinatra (si no superior), pudo ser conocida por un género humano que ahora lo jalea allá donde va. Porque es poco menos que un libertador de conciencias y el personaje más importante en la historia de la humanidad desde Ghandi (por lo menos). En la sonda Voyager se envió un fragmento de los conciertos de Brandenburgo de Bach, pero solo porque Julio Iglesias estaba comenzando su carrera. Si no las civilizaciones extraterrestres se hubieran deleitado con su Gwendolyne y no con esa mierda de violines. Ellos se lo pierden.
Y es que la gente es injusta. Las nuevas generaciones olvidan a Joaquín Rodrigo, a Bacarisse, a Mompou, pero sobretodo olvidan a Julio Iglesias. Como esto siga así van a olvidar también a José María Aznar, otro insigne humanista cuya segunda patria también es curiosamente Estados Unidos (que yo no sé que tendrá que todos los que se van quieren volver, leches...que se queden allí). Y el problema de olvidar a personajes así es que pueden volver.
En palabras del músico divino:

“Quiero que en los medios españoles se refleje de una manera realista mi vida. Quiero que haya una reflexión oficial en mi país después de 40 años, de tantos conciertos en el mundo, y que sepan que no me quiero morir con la angustia de pensar que mi país no se entera de lo que pasa conmigo”.

Y yo quiero un piso más grande, una cena con Angelina Jolie y que a Bush le salga un cancer en los huevos. Yo tampoco me quiero morir con la angustia de saber si los pechos de Angelina son de verdad o de silicona.¡Hey!

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