
En estos días se está institucionalizando una campaña para la retirada de las bolsas de plástico de los supermercados. Según se dice es porque no son ecológicas. Muy cierto, no lo son. Pero no creo que ese sea el problema, esa es la excusa. Tampoco el poliestireno expandido, la gasolina o montones de otros plásticos son ecológicos y nadie inicia campañas contra ellos. Lo que pasa es que las grandes superficies han visto como ganar un dinerillo extra en tiempos de crisis.
El público se cree que las bolsas del súper son gratis. Error. Nada es gratis. Te lo añaden en el precio de los productos que compras. El problema es que es un gasto más o menos descontrolado, ya que cada usuario coge las bolsas que le apetecen para ordenarse la compra. Así que el súper no saca un gran beneficio, cubre costes. ¿Cómo superar el rechazo de la gente a pagar por las bolsas? Con una excusa: No son ecológicas, así que dejamos de regalarlas y las substituimos por otras QUE TE VENDEMOS. A un precio módico, pero seguro que beneficioso para el súper. Un negocio redondo, no se contamina y el súper sacas unos euritos. ¿Quien pierde? Quien paga ahora y antes no: EL CONSUMIDOR.
Porque hay algo que se olvida. Hay plásticos biodegradables que no tardan 400 años. ¿Por qué no se utilizan estos en las bolsas? Muy sencillo, porque en realidad les da igual, como si están hechas de oro, lo que les importa es cobrarlas porque no se puede tolerar que algo no de beneficio. Se debe acostumbrar a la gente a pagar por algo que antes no lo hacía (al menos de forma directa). Ese es el secreto y no la ecología.
¿Se deben eliminar las bolsas actuales de los supermercados? Si. ¿Deben cobrar por las nuevas? No, así que no hay que comprar ni en sueños ni una puta bolsa. A reciclar las antiguas, después de todo duran 400 años…
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