lunes, 28 de septiembre de 2009

Requetetoque


A veces los franceses me parecen absolutamente geniales. La última: quieren regular el uso del retoque fotográfico. Se han dado cuenta que de no hay ni una sola foto que se publique en este mundo que no pase por las manos de alguien con “criterio”.
Empecemos por la nevera. Busquen uno de esos platos preparados platos preparados que seguro tienen en su despensa, si se fijan tienen una notita de "Sugerencia de presentación" al lado de la foto principal del apetitoso producto. Esa notita se traduce de la siguiente manera: "La bazofia que hemos metido en este plato no se parece ni por asomo a la foto que le mostramos, se supone que con esta advertencia queda avisado de forma suficiente que no le permita denunciarnos por estafa".
Supongo que pondrán una nota similar en casi cualquier foto algo así como "Sugerencia de apariencia". A mi me parece bien, ya Magritte hizo el cuadro “Esto no es una pipa”. Pues lo supestamente real no es real. La modelo que usted está viendo en la foto, no tiene este cuerpo, ni esta cara, ni este color de ojos. Vamos, que la ve usted por la calle y la confunde con su vecina, esa chica que es monilla pero sin pasarse.
Ahora comienzan a planteárselo porque el nivel de sofisticación en el retoque hace que empiece a ser difícil que se note. Pero retoque ha habido desde que la fotografía es fotografía. Si tienen la oportunidad de ver retratos de principio de siglo, verán cómo solían "mejorarlos". A mano, por supuesto. Un poco de lápiz por aquí y se alargaban las pestañas o se daba colorete en las mejillas. Después llegó el aerógrafo, instrumento del diablo que refinó más si cabe los retoques, fotos históricas de la segunda guerra mundial o de la Rusia soviética son famosas por haber sido retocadas. Y si no fuera porque se conservan los negativos originales nadie lo sabría. Bueno, de hecho cuantas no sabremos que son falsas...
Pero ahora lo tendremos mucho más fácil. Nos avisarán con una notita al pie.
Solo me preocupa un poco la pintura figurativa, ¿les obligarán también a los pintores a poner una nota en el lado del cuadro? "Sugerencia de realidad, los colores en esta pintura no son reales y el tipo que parece gritar en realidad tiene otitis. Firmado: Munch"
La cuestión de fondo es que al ser humano nunca le ha gustado ni su entorno, ni su prójimo. No queremos ser como somos. Buscamos desesperadamente un ideal de belleza que no existe, nos gusta que nos engañen.

1 comentario:

Sergio dijo...

Nos gsuta que nos engañen estéticamente. Lo de la pblicidad falsa en la que te venden una hamburguesa por un euro y es más grande en la fotografía que sobre la palma de tu mano... Pero en general, ese tipo de engaño está bien. Especialmente porque no lo es y sabes por qué lo hacen y aceptas las reglas del juego.