sábado, 4 de septiembre de 2010

El fin del mundo


Dos noticias de esta semana me han dejado bastante más tranquilo. La primera es la advertencia de parte de Fidel Castro de que el fin de la humanidad por gracia de una guerra nuclear está a la vuelta de la esquina. No está mal que quien aceptó la instalación de ojivas nucleares rusas en su territorio, cosa que estuvo a puntito de iniciar la tercera guerra mundial, nos advierta. Ya no es el monstruo capitalista. Es el apocalipsis nuclear. Cosas de la edad.
La guerra fría tenía muchísimo de la teoría de juegos: yo te amenazo, tú me amenazas. Yo tengo un montón de armas nucleares, pero tú también. Pero si yo te ataco a ti te va dar tiempo también de responder, con lo que nadie gana. Es una situación de equilibrio en la que todo el mundo perdería si se iniciara una guerra. El problema es que para llegar a una situación de equilibrio de ese tipo el mínimo fallo implicaría la destrucción de la vida en el planeta. Gajes del oficio.
Con la caida de la URSS la cosa se alivió bastante. El problema es que con la potencia de las bombas nucleares almacenadas en la actualidad con una sola bombita bastaría para ponernos morenos a todos. Ese es el miedo que se le tiene a Corea del norte y a Irán porque no son paises amigos. Son malvados locos que quieren acabar con el mundo, incluida su propia población y sus dirigentes. Pero bombas las tienen todos: Inglaterra, Francia, Israel, Rusia, algunas repúblicas ex-soviéticas...pero como estos son personas sensatas y amigas nunca harian uso de su arsenal nuclear. Por si acaso esta noche me tomaré un somnífero no sea que la inquietud no me deje dormir.
La segunda noticia es mucho más trascendental que la desaparición del género humano. Según Stephen Hawking Dios no es necesario para que se cree el universo. Cachislamar. Unos cuantos milenios dándole vueltas al señor de las barbas blancas y ahora resulta que a lo mejor ni ha creado el universo. Si empezamos así dentro de nada habrá quien diga que no existe y que todo el mal que ha habido y hay sobre la tierra es obra del hombre. Y sobretodo porque el señor Hawking ya dijo en su momento que la física era compatible con la existencia de Dios. Si Juanpa II levantara la cabeza le daría una colleja en la silla de ruedas.
Es que uno no puede fiarse de estos científicos que hoy te dicen que a lo mejor existe Dios y mañana que a lo mejor no. Yo prefiero fiarme de Richard Dawkins que directamente niega su existencia. Es más práctico.

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