La primera vez que entré en contacto con un ordenador con cara y ojos corrían finales de los ochenta. Era una maquina gris que te saludaba al encenderlo con una “c:”,como si se quedara boquiabierto y sorprendido de que alguien quisiera utilizarlo. Y tras esto comenzabas a teclear sobre el fondo negro una serie de comandos que con un poco de suerte te conducían hasta el programa que realmente querías ejecutar, porque el concepto de interfaz grafica no existía...al menos en el mundo de los PC. Cuando vi aquel panorama me juré a mi mismo que nunca volvería a perder el tiempo con la informática hasta que consiguieran hacerla asequible a todo el mundo. Lo que yo no sabía era que todo lo que yo quería ya existía y se llamaba Macintosh, Apple Macintosh.
Apple no invento la interfaz gráfica pero si fue la primera en implementarla en un sistema operativo, el mas avanzado de su momento. Hasta que llego el malo de la película: Microsoft. Fue la propia Apple la que le licenció la apariencia gráfica y cuando se dio cuenta de que estaba hipotecando su propio futuro, denunció a Microsoft. Y perdió. Desde ese momento el ascenso de Microsoft fue imparable y la interfaz gráfica se impuso en nuestras vidas. Adiós a la línea de comandos y hola a la era de la imagen.
Desde entonces Apple no ha acabado de levantar cabeza. Ha creado un nuevo sistema operativo, totalmente estable y basado en unix, el OsX, pero que corre en un hardware caro y muchas veces obsoleto. El autentico valor de Apple está en su sistema operativo y no en sus ordenadores. Así que con el Mini Mac han decidido vender el OsX incrustado en un soporte de hardware mínimo, pero que adolece del mismo error de muchos de sus ordenadores (no todos): caro y desfasado. Creo que Apple ve que se acaba su época de fabricación de ordenadores y no me sorprendería que en un futuro no demasiado lejano tengamos un OsX para procesadores Intel. Si Microsoft les deja.
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