martes, 25 de enero de 2005

Sobre la agresión a Bono

El fin de semana pasado cuando se celebró la manifestación de las victimas del terrorismo en la Plaza del Sol, yo me encontraba en Madrid justo a esa hora y en ese lugar haciendo turismo con mi pareja. No teníamos ni idea de que se estaba celebrando una manifestación en ese lugar, pero me sorprendió la profusión de banderas españolas un sábado por la tarde en el centro de Madrid.
-Creo que hay una concentración de ultras- le comenté a mi pareja. Esa fue la primera impresión que tuve.
Después cuando avanzamos cautelosamente hacia el gentío y comenzaron a hablar diferentes interlocutores en un escenario nos pusimos ambos en situación. Pero me quedó grabada esa primera impresión. Quizás sea por mi repulsión hacia las banderas, patrias, naciones y otras excusas que mucha gente utiliza para hacer valer sus instintos de agresión, pero no entiendo qué tienen que ver las exaltaciones de banderas con una manifestación en contra del terrorismo.
Más tarde, cuando vimos las noticias y la agresión hacia Bono y Rosa Díez, aquella primera impresión volvió a mi mente, y me confirmó que al menos una parte de los manifestantes, aunque pequeña, estaba allí no para apoyar a las víctimas sino para apoyarse a si mismos y a sus ideas extremistas. Y como siempre basandose en la violencia. Son los mismos de siempre, una minoría, pero que no hay forma de que dejen de ser como son. Se apoyan en el PP porque es el partido cuya ideología está más próxima a la suya, pero ellos quieren ir más allá, volver a la violencia que tanto les gusta. Es la extrema derecha que, tristemente, todavía se deja ver.
Al menos espero que el gobierno haya aprendido la lección, y la lección no es que deben dejar de acudir a concentraciones como estas o que deben aumentar su seguridad, la lección es que deben luchar y mucho para desterrar estas ideas de la gente y muy especialmente de la juventud.

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