El otro día leía en el periódico cómo se iban a añadir al servicio de Metro nuevos vagones con cámaras de vigilancia incluidas. No acabo de entender esta política de tratar de tener constancia de los delitos en vez de prevenirlos. ¿Cualquier delincuente va a dejar de cometer el delito porque una cámara lo está grabando?¿Acaso no están prácticamente todos fichados? Si es así, ¿qué más les da salir en el video?. No lo entiendo. Todo parece una estrategia encaminada a tranquilizar a los pasajeros y hacer que el metro parezca más seguro porque hay ojos que vigilan. ¿Que vigilan dónde? ¿Cuántos vagones de metro hay y cuantas personas ocupadas de mirar los monitores? ¿Y cual es el tiempo de respuesta de las fuerzas de seguridad cuando se comete el delito? Debe coincidir que quien vigila los monitores se de cuenta, que el delincuente no haya tapado la cámara con algo tan simple como una etiqueta adhesiva y que haya una patrulla en la siguiente parada, porque si no lo van a tener tan fácil como antes.
Las cámaras de vigilancia no son más que otro medio de acallar a los usuarios, un medio mucho más barato que colocar un vigilante por vagón, algo que probablemente sí que reduciría los delitos. Pero los vigilantes de seguridad tienen la puñetera manía de querer cobrar mucho más que unas inútiles cámaras de vigilancia.
Solo cuando hay delitos de sangre una grabación de ese tipo sería útil. Y si te han dado una paliza o un navajazo y los agresores han escapado impunemente la policía podrá decirte: no te preocupes, en cuanto salgas del hospital te enseñamos el video para que nos digas quién te agredió...
No hay comentarios:
Publicar un comentario