El otro día adquirí en el FNAC El nombre de la rosa por algo más de 7 euros. Y lo hice porque calculando el tiempo que necesito para bajarlo de internet, más el precio del DVD y la molestia de grabarlo, pues sale más o menos a cuenta comprarlo original.
Pero lo que me sorprendió fue que tres meses atrás la misma película valía el triple, no algo más sino el triple.
Dudo mucho que los señores del FNAC pierdan ni un solo euro vendiendo la película a 7 euros, así que vendiendola al triple durante esos tres meses ganan un 300% más. Impresionante lo que pueden valer 90 días. Realmente el tiempo es oro.
Pero mucho me temo que eso precisamente es lo que nos están haciendo continuamente las grandes distribuidoras (y supongo que cualquiera que se dedique a la distribución de cualquier producto, sea multinacional o particular, sobrevaloran todo lo que compramos hasta niveles imposibles. La pregunta no es cuanto vale un producto sino cuanto está dispuesto el consumidor a pagar por él. Y el consumidor pica y pica y pica.
Y con la ropa ocurre otro tanto. TODA la ropa viene del mismo sitio en la actualidad: el sudeste asiatico, sea la India, China, Taiwan o aledaños. Si compras un polo Ralph Lauren o Burberry o de cualquiera de las marcas de moda estará producido en el sudeste asiático (y por mano de obra casi esclava ya puestos), exactamente en el mismo sitio que la ropa que se puede comprar en cualquier mercadillo falsificada o de imitación. Con la pequeña diferencia de que vale 30 veces más. ¿Y tiene 30 veces más calidad? En absoluto. Simplemente le estás haciendo a esa marca una donación de 30 veces el precio real del producto.
Imaginemos que a tu casa acude un vendedor que te ofrece una fantastica camisa por 60 euros. Y reconoce que esa camisa en realidad la están vendiendo dos calles más abajo por 6 euros y que los 54 restantes los quiere para financiarse la casa de la playa y el mercedes. Yo lo apaleo...Pues bien, ponle a esa camisa una marca Arrow y nadie se planteará que le está financiando la casa en Malibú al señor Arrow. Viva la ceguera y el marketing.
Mi consejo es sencillo: no compreis ni una marca y esperad. La compra por impulso es el sueño de cualquier vendedor.
1 comentario:
Estoy totalmente de acuerdo. El otro día, con motivo del salón del comic, no me compré un tomo de más de veinte euros de Barry W. Smith. A ver si baja de precio porque hay que ser muy capullo para comprar eso. ¿No crees? Seguro que están ganando un montón con el tomo. Claro que también puede pasar que el precio incluya los costes por las bajas ventas que tendrá. Una mayor tirada lo haría más rentable a menor precio. Hmmmm. Espinoso tema. Comprar o no comprar...
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