
Este es el gran sueño americano, esto es lo que nos ofrece, la imagen de una pobre hombre muerto en medio de la calle. Negros y pobres, aunque no necesariamente en ese orden. Esa es la gente que ha estado muriendo estos días en el desastre de Nueva Orleáns. El gran gigante americano, el país de la libertad, el que es capaz de colocar un supermegaportaaviones en el golfo pérsico en 24 h y bombardear hasta las pulgas no es capaz de asistir a su propia gente. Inaudito. Ahora mirémoslo desde otro punto de vista. La gente blanca con recursos ya ha abandonado la zona, la gente con derecho a voto ya está a salvo, allí solo quedan aquellos que no disponen de los medios para huir, perfil que curiosamente coincide con el de familia negra sin recursos. Y Bush no va a mover un dedo para ayudarles hasta que no sea demasiado tarde. Desde su punto de vista no son importantes, no son votantes potenciales, son foco de conflicto, muchos sobreviven de las ayudas estatales...de hecho el huracán puede ser una bendición para las arcas estatales...dejemos que pasen unos días sin asistencia y a ver que pasa...
Y lo que pasa es que la gente se muere sin que le importe a nadie, que los acusan de saquear supermercados cuando no hay nada para comer ni para beber y que prima el tirar a matar para evitar la invasión de la propiedad privada antes de repartir agua y alimentos. En eso parece haberse convertido el supuesto país de la libertad. Eres libre siempre y cuando tengas dinero, si no simplemente puedes morirte.
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