Hoy aparecía en el periódico la noticia de que una carrera universitaria no hace más fácil encontrar empleo en España. Esto no es precisamente algo nuevo, yo hace más de diez años que acabé mi licenciatura y ya antes de acabarla fui bien consciente de que no viviría de ella. Sigo sin vivir de ella y conozco a muchísima gente que está en mi misma situación. Sin embargo no creo que esto sea un problema, el problema es lo que el mercado laboral considera estudios útiles.
Vivimos en una sociedad donde solo se valoran los resultados materiales y además los resultados inmediatos. Si no da beneficios rápidamente, no es útil y si no da beneficios tangibles y vendibles, menos. El espectro del conocimiento humano, por suerte, no se centra exclusivamente en aquello que se puede vender. Las ciencias y las humanidades tienen terrenos filosóficos y experimentales que son por definición inútiles desde un punto de vista práctico pero imprescindibles desde un punto de vista cultural.
Hoy en día un instalador de aire acondicionado, un fontanero, un electricista puede hacerse millonario, cosa impensable hace cuarenta años. Y hace cuarenta años quien tenía un bachillerato acabado, prácticamente podía trabajar en cualquier sitio. Las tornas se han invertido, pero ello es simplemente achacable a las leyes de oferta y demanda. Mi generación fue una de las primeras que pudo acceder libremente a la enseñanza con lo cual el número de estudiantes de carreras universitarias creció de forma exponencial para un mercado que, repito, solo valora los resultados inmediatos y materiales. ¿Como puede funcionar en ese mercado laboral un licenciado en filosofía, en historia, en pedagogía? Muy simple. No funciona porque no hay demanda. Lo que piden son especialidades muy concretas, justo los campos que necesita el mercado laboral.
El problema es simplemente una absoluta disociación del mercado y la universidad.
Pero la verdad es que el mercado nunca va a pedir carreras de humanidades porque no dan beneficios tangibles. Pero resulta que esos conocimientos son el núcleo de una sociedad civilizada. Las lenguas, la literatura, la poesía, el arte, la historia, la filosofía...nos definen como seres humanos. Y eso debe protegerse. Da igual que produzca beneficios o no, las cosas realmente importantes nunca deben dar beneficios y eso es lo que el mercado nunca entenderá.
No por ello dejo de lado las carreras científicas, porque también estoy convencido de que aquellas carreras cuyo estudio entra más en el campo teórico que en el práctico tampoco tienen mucha salida. ¿Cuantos físicos teóricos necesita el mercado laboral español?¿A cuantos se les permite continuar con sus experimentos a largo plazo sin exigirles resultados inmediatos? Probablemente a ninguno.
Es un problema de educación. Nos quieren hacer creer que lo único importante en este mundo son los resultados tangibles e inmediatos, como los que puede conseguir un gato cuando caza una rata. Pero un gato no es un ser humano. Aunque alguno seres humanos si sean ratas.
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