
Yo había oído que la gente se herniaba por motivos tan aceptables como levantar cargas sobrehumanas, lo que hacía que literalmente se te salieran las tripas. Lo que nunca pensé es que yo me iba a herniar por un simple estornudo. Si no soy original es que reviento. La cuestión es que hace ya unos días que estoy convaleciente, tratando de llegar a un acuerdo con los puntos que tengo en mi abdomen. Yo no me muevo y ellos no tiran. Pensaba yo que serían estos unos días de vacaciones y relax, pero la medicación no te deja ganas de nada y si conectas el televisor se te quitan del todo. Entre la obligación y la desidia tuve que aguantar el otro día un programa llamado Mira quien baila, que emitía la Primera. Y debo reconocer que no dejó de fascinarme que en ese formato de concurso-reality, una de las concursantes fuera la única nieta de Franco. ¿Se acuerdan ustedes de él? Supongo que las nuevas generaciones no. Yo tuve la suerte de venir a este mundo poco antes de que él se fuera pero sí se que era un señor bajito, gallego y dictador, no necesariamente en ese orden. De esos dictadores ridículos, de república bananera, de ideología nacional católica e ideas tan negras como sus uniformes. Sería casi divertido si no fuera porque mató las ilusiones de una república que trataba de salir del siglo XIX para llevarnos al XX. Sería divertido si no hubiera sumergido a España en 40 años de oscuridad, censura, asesinatos y todas las barbaridades que conlleva la falta absoluta de libertad. Sería divertido si no hubiera truncado las esperanzas de media España.
Así que me pareció ridículo ver a la nieta de tan insigne personaje, vestida de rojo, con una falda abierta hasta la yugular y enseñando sus sesentonas carnes mientras bailaba un tango (fatal, por cierto). Recién salida de un nuevo matrimonio (en la España de su abuelo estaba prohibido el divorcio) por lo visto necesita un cierto dinerito para mantener su nivel de vida, dinerito que le proporciona este programa de la televisión pública.
Reconozco que me da cierto morbo pagar a la nieta de Franco para que baile un tango vestida de corista en mi televisor, pero también me gustaría que mis impuestos se dedicaran a alguna cosa inteligente y no a una cosa a secas.
Dice la leyenda que el dictador era un gran cinéfilo, que le pasaban las películas en pase privado y que así mismo gustaba de recibir en privado a folclóricas y artistas. Un corazón tierno. Si tuviera una máquina del tiempo me llevaría un video y le pasaría al dictadorcillo un video de la nietísima, a ver por qué los principios con los que jodió al país durante 40 años no se los pudo inculcar a su propia nieta. Ni al resto del país, por suerte.
La cuestión es que ver la tele sigue removiendome las tripas, debe ser por la operación.
2 comentarios:
Desde luego tiene mérito que con toda esa basura televisiva consigas sacar alguna idea profunda y reflexiones tanto, tan erudita y tan acertadamente. Afortunadamente las hernias no suelen llegar al cerebro. Y aunque no dejes de quejarte, la tuya ha servido para que escribas algo. Pedro, al que me encontré hoy en el tren me notificaba lo que ayer me avanzaste tú: hay nuevo post en el blog de ncrisis... Si es que te sigue gente de todo tipo. Y cuidado con lo que dices.
hombre, estas vivo, usea pa escribir si tienes tiempo pero pa llamar no eh? je je
bueno q te recuperes y cuidado con los estornudos.
Publicar un comentario