jueves, 24 de mayo de 2007

Mi mamá era masoquista


Pasmado me ha dejado un artículo parecido en el periódico Metro sobre el parto natural. Supongo que eso pensarán en un futuro los hijos/as de esas madres sufridoras que luchan por el parto natural. Claro que si, hay que parir como se ha parido toda la vida, con dolor, sin anestesia epidural, sintiendo cada una de las contracciones y cómo el diámetro del cráneo del bebé dilata hasta el extremo cada una de las fibras musculares del perineo de la madre. Porque así se quiere más. Lo de quien bien te quiere te hará sufrir es una soberana tontería pero eso de que hay que sufrir por que quieres mucho es ya de idiotas.
La cuestión es que la maternidad está tan magnificada, es tan, tan, pero tan necesaria y maravillosa que se crea un halo de misticismo a su alrededor. El padre interviene lo justito, porque todo lo demás es terreno de la madre, que para eso lleva al feto nueve meses en su vientre y sufre para traerlo al mundo. Porque si no sufre no es lo mismo, se pierde algo de ese momento mágico en el que una nueva vida viene al mundo envuelta en placenta y sangre.
Yo como hombre no tendré por desgracia ninguna de esas maravillosas experiencias que las mujeres que defienden el parto natural tendrán. Pero para acercarme lo más posible, la última vez que fui al dentista le pedí que no me pusiera anestesia.
-Tu eres gilipollas- me dijo. Hace tantos años que conoce mi cuenta corriente que es como de la familia y nos tratamos de gilipollas a gilipollas.
-No hombre, lo que pasa es que quiero mucho a mis dientes y quiero sentirlo todo, no quiero perderme nada.
-¿Pero nada de qué? Si solo te voy a sacar una muela del juicio.
-Ya, pero es un trocito de mi.
-¿Y no es lo mismo que te de la muela después de haberte puesto la anestesia?
-¡No hombre! ¡Es una experiencia única! Después de tantos años juntos se va a separar de mí...
-Y tanto que va a ser una experiencia única...-me replicó con una sonrisita.
Y es que solo le hace falta a un dentista que le dejes en bandeja ser sádico. Así que después de media hora de dolores atroces y gritos desgarradores consiguió sacarme la muela.
-Uele bucho, bero bucho bucho- le dije entre pucheros.
-Es que es más fácil sacarla si abres la boca y dejas de darme patadas. Pero mira que mona es-me dijo mostrándomela blanquita y envuelta en restos de sangre.
-Bonísima bero la bróxima con anefstesia.
Eso si, me hice un llavero con la muela que es puro amor.

Este ejemplo tonto no es más que una forma de decir que hay gente a la que no entiendo. Si inventas la lavadora, reclaman que lavar a mano es mejor. Si aboles el servicio militar, ellos van voluntarios. Si tienes coche, ellos van andando. Obviamente lo importante es que cada uno tenga libertad para ir a pie o en coche, para que tengan partos con dolor o con anestesia epidural. Pero digo yo que si se inventó la anestesia epidural es porque un montón de señoras estaban hasta los ovarios de desgañitarse a gritar. Nadie se anestesia para cortarse las uñas por el sencillo hecho de que no duele. Pero parir debe doler un huevo y solo a los masoquistas les gusta el dolor.
Y lo mejor del artículo es lo de llevarse la placenta a casa...¿Para un tratamiento de belleza?¿Para conservarla en formol y ponerla encima de la tele? Porque cuando operan a alguien de apendicitis no le ofrecen que se lo lleve a casa...Lo de conservar el cordón umbilical y las células madre lo veo incluso necesario, ¿pero la placenta? Que alguien me lo explique porque como recuerdo creo que es mejor una foto. A no ser claro que seas un Tom Cruise cualquiera con apetito.

2 comentarios:

David M. Alfaro dijo...

vaya, veo que estos temas te interesan ... je je es broma.
Una vez pude escuchar los gritos de una mujer pariendo SIN epidular, era horrible. A mi mujer le pusieron epidular y aún así le dolió un montón, osea.

Y si, la gente es costumbrista se aferra a lo conocido y encima quieren llevar la contraria. Estoy hasta los cojones de la gente que me dice que un cambio de marchas manual es mejor que el automatico que nunca han probado, YO SI!!! y por eso hablo.

Sergio dijo...

Pero estas cosas no se pueden entender. Hay gente para todo. Un tío le pidió a otro por Internet que se lo comiera(literalmente). La mentalidad de ese tío está muy cerca de la de las madres que quieren sufrir el dolor del parto. Todos-as comparten una evidente anormalidad o disminución psíquica.