
Desde hace unos años caen los quioscos como moscas. En la última semana dos colgaban el cartelito de "se traspasa". Y también he comprobado que si lo conseguían traspasar, el negocio volvía a hacer aguas poco después. Son malos tiempos para las revistas, la competencia de internet es feroz.
En el pasado cercano el quiosco era la fuente de actualidad. Si querías saber algo del panorama científico escogías Investigación y ciencia o Muy Interesante. Los periódicos no eran gratuitos ni por asomo y en muchos quioscos podías encontrar porno duro sin el más mínimo pudor. Hoy en día internet te proporciona todo eso y más, en tiempo real. No es la información del mes, es la de la última hora.
Y tebeos, claro, podías comprar todos los tebeos del mundo. De hecho no los podías comprar en ningún otro sitio, porque el mercado de librerías especializadas casi no existía.
Cada lunes peregrinaba asiduamente al quiosco que estaba al lado de casa para recoger los cuatro tebeos que me podía permitir con mi paga. Era casi una experiencia mística. Recuerdo que las vacaciones eran para mi un tiempo nefasto, porque como coleccionista ávido sabía que el número de agosto me lo perdía seguro, por algo tan tonto como que mis padres quisieran hacer vacaciones en algún lugar alejado del mundo donde no había un quiosco en veinte kilómetros a la redonda. Después me pasaba el resto del año buscando el número perdido. También recuerdo lo que me jodía que en el quiosco de mi amiguete del alma los tebeos llegaran antes que al mío (¿verdad Houellebecq?).
Hoy en día los pocos que quedan son más videoclubs que otra cosa y los periódicos de pago solo se venden en domingo, cuando por un par de euros consigues papel para envolver el bocadillo dos meses, una revista, una película, dos utensilios de cocina de acero inoxidable, un jamón de guijuelo, una guia de vinos y la enciclopedia Larousse completa.
Es el fin de una época más inocente. Snif.
2 comentarios:
No recordaba que en mi quiosco salieran antes. Sólo sé que en Agosto yo también perdía mis comics y luego era muy difícil conseguirlos. No puedo echar de menos esas dificultades. De todas formas los quioscos me siguen gustando. Espero que los de la Rambla por lo menos, sigan aguantando.
me parece que es un sentimiento compartido, esa atraccion por los quioscos je je, pero es verdad me paro en todos y después no compro nada, por culpa del internet.
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