
La semana pasada aparecía un interesante reportaje en el dominical de La Vanguardia sobre el Transtorno Afectivo Estacional. No me extenderé en la descripción de los síntomas, solo diré que es esa sensación de tristeza que te invade cuando lleva el otoño y baja la luz. Todo el mundeo en un momento u otro se ha sentido así alguna vez. Se la considera una depresión menor causada al parecer directamente por la falta de luz solar, lo que provoca un aumento de la melatonina y un descenso de la serotonina en nuestro organismo. El cuerpo capta el mensaje del otoño: hay poca luz y hace frío, o sea que es hora de hibernar. Recopila alimentos hipercalóricos, búscate una cueva y olvídate del mundo hasta la primavera. Si esto lo hiciera un Cromañón lo entenderíamos perfectamente, pero si lo hace un Homo Sapiens es casi una enfermedad.
Nuestra sociedad ha evolucionado mucho más rápido que nuestro cerebro, no seguimos los ritmos naturales de nuestro cuerpo ni de nuestro entorno. Inventamos la luz artificial, con lo cual nuestro día se alarga todo lo que queremos, de hecho nos encanta socializar de noche, probablemente también recuerdo de nuestras largas horas en cuevas al calor de una hoguera rodeados de otros congéneres. Así es cómo vivían nuestros abuelos sin ir más lejos del siglo pasado. En dos generaciones hemos conquistado a la oscuridad. Pero nuestro cerebro no lo tiene tan claro. Si hay oscuridad hay que prepararse para dormir y si hace frío hay que abrigarse y refugiarse, nada de irse de picos pardos hasta las tantas. Es así de sencillo.
¿Cómo solucionar esta dicotomía? Pues hay dos opciones. La primera sería la lógica: seguir tus instintos, levantarse con el sol e irse a acostar cuando se pone, quedarse en casa cuando hace frío y no preocuparse demasiado. La otra es joderse y levantarse cada día de noche, meterse en una oficina con luz artificial y salir de ella de nuevo de noche como si fuera lo más normal del mundo mientras te dicen que si estás deprimido y de mala leche es por culpa del invierno, no por la vida que llevas. Yo no estoy tan seguro de eso.
1 comentario:
Pues yo me siento mejor en Otoño y no digamos en Invierno. ¿Qué pasa conmigo? A lo mejor soy una especie más avanzada de Homo Sapìens. El Sapiens Sapiens u hombre X. Yo creo que el transtorno este se puede eliminar introduciendo factores positivos externos. Eso también ayuda mucho.
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