miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yo, Cesar


No hay duda de que tiene mucho mérito que Obama haya ganado las elecciones americanas. Sinceramente nunca creí que un afroamericano llegara a la presidencia, sobretodo después de lo que le hicieron a Martin Luther King por reclamar sus derechos. Ahora solo queda que después escojan a una mujer y a alguien que se preocupe no solo por beneficiar a las corporaciones sino también al ciudadano de a pie y creeré en el american way of life.
Pero no es eso lo que me preocupa, lo que me preocupa es la repercusión a nivel mundial de quién gobierna en Estados Unidos. La cobertura es mayor que en unas elecciones en nuestro país y parece ser, visto lo visto, que incluso más importante para nuestro futuro. Al menos nuestro futuro económico. Pero hay un pequeño inconveniente. Nosotros no podemos escoger quien manda allí, no podemos decir nada. Si invaden Irak, la mierda nos salpica, si conciben las subprimes, nuestra economía se va a pique. Y nos tenemos que callar porque no depende de nosotros. Si los Estados Unidos llaman a refundar el capitalismo (que ya puestos se podían inventar otra cosa) y no nos invitan porque somos malos, rogamos por una silla a Francia.
Resulta que tenemos una economía global de la que solo sufrimos las consecuencias y en la que no tomamos decisiones. Y un gobierno global en el que no pintamos nada.
Supongo que en el Imperio Romano ocurría algo parecido. Te invadían, te instalaban el alcantarillado, los acueductos y la burocracia. Tú lo comprabas todo con tus impuestos y te callabas. Nadie te preguntaba si querías todo aquello, se daba por supuesto que lo querías. Indudablemente era mejor que lo que tenías. Y probablemente lo era. El único problema es dónde queda la libertad si no te preguntan si quieres lo que te venden.

1 comentario:

David M. Alfaro dijo...

El demócrata este aquí estaría a la derecha del PP, ósea que la gente no alucine tanto con el Obama.