
Hace unos años, cuando Telefónica era un monopolio algo más monopolístico que en la actualidad, editaba sus Páginas Amarillas, Páginas Blancas y Páginas azules. En ellas podías buscar a empresas y particulares por su nombre y dirección, y no solo eso, en una de ellas (creo que era la azul) venía un listado de todas y cada una de las calles de la ciudad, especificando en cada una de ellas los inquilinos y su número de teléfono. Sabías quien vivía en cada número de cada calle.
En algún momento alguien decidió que esta última era demasiado peligrosa (sobretodo de cara al descarnado telemarketing) y se dejó de editar. Nunca te preguntaban si querías salir en alguna de estas guías. Si tenías teléfono salías y punto y si tenias algún motivo lo suficientemente poderoso para no salir (como ser un político, famosillo o similar), podías pedir no aparecer. De vez en cuando consultaba estas guías para ver si aparecía gente conocida y sí, desde vecinos a algún que otro semi-famoso tenían allá su nombre, dirección y teléfono.
Siendo tan fácil encontrar a antiguos conocidos me preguntaba cuanta gente se habría reencontrado al cabo de los años. Porque nunca conocí a nadie ni supe de nadie que hubiera cogido el teléfono para llamar al antiguo compañero de clase del cual hacía treinta años que no sabía nada.
Pero ahora estamos en la era de las redes sociales. Es mucho más fácil esconderse detrás de un teclado y una pantalla que llamar por teléfono a alguien. El shock de que esa persona te diga que tu vida no le importa lo más mínimo, que ya en el colegio no erais más que conocidos y que las fotos de tus niños, tu mujer y tu perro no le interesan es insoportable si es dicho a viva voz. Parece ser mucho más cordial rechazar una petición electrónica. Pero el mensaje es el mismo.
Si no he visto a esa persona desde hace treinta años es simplemente un desconocido. Su vida no ha tenido nada que ver con la mía, ni sus aficiones, ni sus gustos. Lo único que compartimos es unas clases. Y lo que es más importante, con los verdaderos amigos he mantenido la amistad a lo largo de los años, he recorrido la vida con ellos y no me hace falta el Facebook para acordarme de ellos.
2 comentarios:
estoy bastante de acuerdo, me apunté el otro dia y es n puto lio, tengo a los amigos + amigos de foros + compañeros de trabajo y es un super lio que ni te cuento. Hasta una ex de un amigo que habla mal de su ex..... osea que cada vez menos me van a ver por el caralibro ese
Vaya, el siguiente post que tenía pensado tras estudiar empíricamente el tema era Facebook. Yo también estoy de acuerdo con lo expuesto. Y lo que me he reído con tu simpático mensajito vía Facebook de tu primo. De todas formas creo que todavía me echaré otras risas explorando el invento un poco más. Eso sí, poniendo el mínimo de datos sobre mí y sin foto. Solo book sin face.
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