sábado, 6 de agosto de 2005

Supermercados de la tortura

¿Dónde está el límite entre proteger a los inocentes por medio de la fuerza y el abusar de esta fuerza con otros fines?
Recuerdo el caso de un secuestro ocurrido en Alemania no hace demasiados años en el cual el secuestrador fue capturado y se negó a dar la localización de la secuestrada, una menor si no recuerdo mal. El inspector de policía que llevaba el caso no dudó en utilizar toda la fuerza bruta a su alcance para que el secuestrador hablara. Y habló, vaya si habló. Y si tampoco recuerdo mal cuando la policía localizó a la joven, esta ya había fallecido.
Las implicaciones morales del caso son extremadamente complejas. ¿Está justificada la tortura en un caso así?
El problema es la instrumentalización de la tortura, utilizar la tortura como arma. Todos los sistemas policiales del mundo en todas las épocas (incluyase también en este apartado la Santa Inquisición) han utilizado la tortura de forma institucional como elemento represor. No era tan importante que el sujeto dijera la verdad como que dijera lo que querían sus torturadores. Y esto se ha aplicado tanto en sistemas dictatoriales (lógicamente con mucha más incidencia) como en sistemas supuestamente democráticos. Solo hay que hacer un poco de caso a los informe de Amnistía Internacional para saber que lo que nosotros entendemos como países civilizados son en realidad bastante poco civilizados.
Léase por ejemplo Estados Unidos. Por desgracia ya damos por sentado que en países con regimenes totalitarios o tercermundistas se tortura por norma, pero es curioso que no seamos conscientes de que esto se hace también en países mucho más cercanos culturalmente al nuestro. No dentro del territorio nacional, claro, donde las leyes podrían perseguirlos. Para eso está Guantánamo o un barco situado en aguas internacionales. Así aunque se descubrieran estas prácticas sería imposible iniciar acciones legales pues no no han sido cometidas dentro de territorio estadounidense. Y por supuesto Estados Unidos no va a entregar a ningún militar suyo acusado de genocidio al tribunal de la Haya, se pasan la justicia internacional por el forro, que para eso son el país más libre del mundo, para hacer lo que quieran con el propio mundo.
Pero la hipocresía no se para ahí. estados unidos hace esto porque tiene una infraestructura militar tan grande que puede permitirse tener un Guantánamo en Cuba o barquitos en el pacífico. Pero esto sale caro, no nos engañemos. Y hay soluciones mucho más baratas. ¿Por qué no utilizar a los países tercermundistas donde ya se utiliza la tortura de forma institucionalizada para que no hagan el trabajo sucio? Si en mi territorio democrático y tremendamente defensor de los derechos humanos no puedo torturar a alguien, cojo mi avión, me lo llevo a cualquiera de esos países y que lo hagan hablar allí. Y yo me quedo con mis manos limpias de sangre por un módico precio. Son los supermercados de la tortura.
Nunca he creído en la naturaleza amable del ser humano. La explotación de niños por multinacionales a las cuales compramos todos, las guerras injustificadas, las bajas colaterales, las patentes medicas a países que no pueden pagarlas. El ser humano siempre consigue sorprenderme. Pero es que dentro de la barbarie y la hipocresía, además consigue que sus barbaridades le salgan baratas. Ya es el colmo del cinismo.

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