No hace muchos días leía en algún medio de internet que científicos de Corea del Sur habían descubierto un par de genes que activaban el mal de Parkinson. No lanzaban las campanas al vuelo porque explicaban que en este mal hay implicados hasta nueve genes y que el desarrollo de la enfermedad era muy complejo. Pero era un principio.
Cada paso adelante en el tratamiento de cualquier enfermedad es un paso de gigante en mejorar la calidad de vida del ser humano, en reducir el sufrimiento y mejorar la calidad de vida.
Me parece una noticia importante, muy importante. Y no he visto prácticamente cobertura en ningún medio de comunicación, al menos no con la importancia que se le debería dar. Claro, el Barça ha ganado la liga y no hay sitio para cosas secundarias.
No tengo nada en contra del deporte, lo practico poco porque mi instinto competitivo es nulo, pero respeto a todos aquellos aficionados a la angina de pecho. Simplemente creo que es una cuestión de perspectiva. Se paraliza y moviliza una ciudad porque 11 tipos con pantalones cortos han metido más veces una pelota en una portería que el resto de equipos. No han solucionado el problema del hambre en el tercer mundo, ni han descubierto una fuente de energía renovable y no contaminante. Ni siquiera han descubierto dos genes que activan el Parkinson. Lo que han hecho ha sido meter más veces una pelota en un rectángulo. Eso si, con una habilidad increíble y que no todo el mundo es capaz de hacer. Tampoco todo el mundo es capaz de comerse un ladrillo o caminar por encima de cristales rotos.
Hagamos la prueba, ponemos once tíos en pantalones cortos y un montón de ladrillos. El que más ladrillos se coma gana la liga y sus seguidores (miles y miles) colapsan una ciudad. Una idea brillante.
Creo que el ser humano tiene un problema para diferenciar lo difícil de lo útil. Recuerdo aquella pregunta que se le hace a un escalador sobre porqué escala una montaña:
-Porque está ahí- responde.
La montaña es grande, está ahí en medio y es dificil superarla, así que el instinto humano de superación dice "Tengo que subirla". Y todos lo admiramos. Al filo de lo imposible. Penurias para subir, hipotérmia, tempestades...y por fin la cima.
Hale ya estás arriba, las has pasado putas, casi te congelas para ver el paisaje, un montón de nubes y lo peor...que tienes que volver por el mismo sitio por donde has subido. Pero eso sí, has subido. ¿Y?
El ser humano tiene una curiosa admiración por aquellos que consiguen hacer cosas totalmente inútiles pero tremendamente difíciles. Yo no podría subir al Himalaya. Vale, tampoco me comería un ladrillo, no quiero saber lo que debe doler un cólico nefrítico. Supongo que soy raro.
1 comentario:
Ja,ja, muy bueno. No puedo estar más de acuerdo. Es como lo de los toreros. Hay quién los llama héroes por hacer algo que en otras circunstancias sería temeridad inconsciente. Exactamente emparentados con los adolescentes que esperan el tren recostados en una vías hasta el último segundo posible. No me verán a mí arriesgando mi vida por nada. ¡Pero si ni siquiera me gusta subirme a un avión!
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