
Hay libros simplemente fascinantes, pero hay que reconocer que es extraño que sean de matemáticas. Bueno, para ser justos, el tema es matemático, pero no hay ni una sola fórmula y probablemente haya más de elementos biográficos e históricos que de teoremas matemáticos. Porque aunque el libro trata sobre la teoría de juegos, es también la biografía de uno de sus primeros formuladores y una crónica de la guerra fría.
Según cuenta William Poundstone en su libro El dilema del prisionero (Alianza Editorial, 2004) aunque los primeros vestigios de la teoría de juegos hay que buscarlos en el s XVII, no fue hasta mediados del s XX que John Von Neumann comenzó a estudiarla.
Von Neumann era un superdotado inmigrante de origen húngaro cómodamente instalado como profesor en Princeton y que había sido uno de los pilares matemáticos en la creación de la bomba atómica. Fervientemente anticomunista por su pasado vivido en Hungría, Von Neumann entró con total convencimiento en el proyecto Manhattan y siempre creyó que los USA debían ser los primeros en desarrollar la bomba atómica.
Pero no se quedó en eso. Ya que era inevitable su uso como elemento de fuerza tras los experimentos de Hiroshima Y Nagasaki, proponía que los USA debían atacar unilateralmente a la URSS con todo su armamento nuclear y acabar con el equilibrio de poder que detentaba la guerra fría .
Von Neumann no era un idiota ni un suicida. Creía realmente que era lo mejor para los USA. ¿Y cómo llegó a esa conclusión descabellada un racionalista?
Una de las formulaciones más simples de la teoría de juegos es el dilema del prisionero. No me entretendré en explicar la teoría de juegos solo decir que plantea el análisis de una serie de estrategias a seguir que pueden predecir un desenlace siempre y cuando los contendientes sean racionales.
En el dilema del prisionero tenemos a dos delincuentes que han participado en un robo. La policía los ha capturado pero no tiene pruebas suficientes para incriminarlos, así que los incomunica en celdas individuales y les plantea a cada uno la siguiente propuesta:
A.si ninguno habla les caen 6 meses a cada uno por no colaborar.
B.si uno acusa al otro el que acusa sale libre y al otro le caen 10 años.
C.si los dos se acusan mutuamente les caen cinco años a cada uno.
¿Qué sería más beneficioso para nuestros chorizos locales? Si colaboran y ninguno habla solo les caen seis meses. Pero por otra parte si uno de ellos acusa al otro, sale indemne. Claro que el otro se come la pena íntegra y probablemente esté pensando en acusar también a su compinche. ¿Alguno de los dos se va a arriesgar a callarse? Si fueran racionales lo harían, pues colaborar implica el mayor beneficio para ambos, pero ¿quién se fía de un chorizo? Así que los dos se acusan mutuamente.
Esta misma situación la aplicaba Von Neumann a la guerra fría. ¿quién podía fiarse de la URSS? Nadie. Así que lo mejor era atacar cuanto antes. Con el pequeño problema de que la pena en este caso no eran cinco años de prisión para uno de los contrincantes sino una inevitable guerra nuclear. Un precio justificable para Von Neumann...
Por suerte, parece ser que en casos de extrema necesidad, el ser humano sí aplica la razón y la idea de iniciar una guerra nuclear de buenas a primeras le parecía algo descabellada a más de uno. Por suerte, porque si no hoy día recargaríamos las baterías de los móviles sin necesidad de enchufarlos a la corriente...
Pero el dilema del prisionero implica unas cuantas preguntas más cercanas. ¿De cuantas personas te fías en tu vida lo suficiente (y son lo suficientemente inteligentes) como para colaborar con ellas en vez de ir a lo seguro y traicionar? Y posiblemente esas personas sean amigos, ¿verdad?. Es curioso como los sentimientos son los que nos impulsan hacia un lado u otro en vez de la razón...
Von Neumann murió en 1957 de un cáncer cerebral, achacable a las pruebas nucleares a las que asistió. Curiosamente murió afectado de aquello que consideraba un precio justo a pagar por vencer a la URSS. Hoy en día la teoría de juegos se sigue utilizando de forma activa en la economía, como quien trata de mirar en una bola de cristal. Y todavía hoy en día se buscan con fervor jugadores racionales. De momento no se han encontrado.
1 comentario:
Bueno, cada día lees libros más raros. Y eso que Nicieza no para de sacar buenos comics. Tú verás lo que haces con tu tiempo. Por cierto, ¿Cómo tienes el mercado de esta semana?
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